Hacia Corrientes

No recuerdo si navegamos hace tres o cuatro días. Las uñas han crecido. Es el momento de deshacerse del excedente. Las uñas, como indicio del paso del tiempo.

En el barco ya nadie sabe en qué día vive. Debemos concentrarnos unos minutos para embocar fecha, día. Pensamos cuándo pasó tal cosa y cuándo otra.

Corto mis uñas y recuerdo la luna de ayer: era una uña que aparecía en el cielo, la punta de un dedo mayor. El cielo es un cliché absoluto, pero no por eso menos bello.

Hemos ingresado ayer a otra dimensión: ataque de bichos, mosquitos y una vegetación levemente distinta.

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