La útlima cena

La cena en un restaurant de Trinidad fue extraña. Una mezcla de muchas cosas. Las mesas fueron distintas, algunas más serias. La mesa más grande fue la del desmadre, en el buen sentido. Las risas, los juegos (animados siempre por Mariano).

Ya luego, en el pequeño patio al cual fuimos todos, los brindis. Los agradecimientos, los últimos discursos. Y los abrazos, todos y cada uno de nosotros fuimos abrazados y abrazamos.

Para algunos el viaje seguía, se quedaban en Asunción o iban a recorrer más allá. Para algunos de nosotros, terminaba aquí, esta noche. Con una rara alegría.

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