Escribir, editar, existir en Paraguay – Artículo publicado en el Correo Semanal – UH – Sábado 25 de junio de 2011

Escribir, editar, existir en Paraguay
Lia Colombino

Existir en el Paraguay no es cosa fácil. Tampoco lo es escribir, tampoco editar. La edición es un trabajo que aquí tiene mala prensa y suele ser sinónimo de armar libros e imprimirlos.
Pero editar es mucho más que eso. Editar es, primero que nada, leer. Pero leer con ojos de laboratorista, buscando algo que de antemano no se sabe. Editar es encontrar lo que el autor quiere decir. El editor trabaja al costado del autor, abriéndole camino, dotando su proyecto de sentido.

Editar luego es imaginar la palabra en el papel. Trabajar también con alguien que sepa poner esas palabras en el papel, dejándole hacer su trabajo. El diseño y la diagramación son también trabajos de edición, porque se debería intentar decir algo con ese diseño, con esa particular ubicación en página del texto en cuestión.
Y editar luego, y recién luego, es hacer del texto (de su puesta en página), algo tangible. Elegir el papel, la textura, lo que tocará el lector cuando esté leyendo esa otra textura que es el texto, es (debería ser) un evento poético.
Pero editar, aquí, tiene mala prensa, lo he dicho más arriba (y existen excepciones honrosas). Editar se limita a poner en página sin pensar en el texto, a imprimirlo y a organizar luego una presentación en la cual alguien suele elogiar al autor, al texto, etc. Y ni siquiera se habla de honorarios para que el autor y el editor reciban compensación por su trabajo. Pocos son los autores y editores que pueden acceder a un pago por el trabajo que suponer escribir, crear, leer, sugerir, acompañar, cuidar, etc.

Existir como editorial (no como mero centro productor de libros), entonces, resulta algo extraño en este medio.
Y no sólo extraño sino difícil. Conseguir fondos para este trabajo resulta bastante impensable cuando el medio no entiende este trabajo como real. Tampoco el mercado es una opción, ni se compran tantos libros ni se lee.

Pero, a pesar de todo, se existe. Y el trabajo desde las editoriales independientes se hace con el tiempo que sobra de las tantas actividades que se desarrollan, se hace colaborativamente, con el motor del deseo, que es poderoso e insistente.
Llegará el tiempo en el cual cada vez más personas valoren un libro (sea este concreto, sea este digital) y que también se vea que detrás de ese objeto existe una persona que lo ha escrito, otra que lo ha leído, otra que ha mirado cada palabra de tan cerca como para saber si su lugar es ese, otra que las ubica bellamente en página y que dota al objeto de su rostro (que ojala devuelva la mirada al posible lector que se detiene enfrente). Las editoriales independientes, pequeñas y alternativas: agradecidas.

Publicado en el Correo Semanal – Ultima Hora – Sábado 25 de junio de 2001

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Stand 30: “el secreto mejor guardado”

Foto de Diego Y.

Stand 30, un tesoro escondido

Por Lupe Galiano

lgaliano@uhora.com.py

En el corazón de la Feria del Libro en la Estación Central del Ferrocarril, declamadores, bailarinas y oradores desfilan por el escenario, ante un público que por momentos prefiere caminar en busca de novedades y precios reducidos. Las grandes editoriales ocupan grandes espacios; otras más modestas intentan atrapar a los lectores con llamativos carteles de oferta. Lejos del bullicio, en uno de los andenes, el stand 30 ofrece una variedad de publicaciones que llaman la atención no solo por los contenidos, sino por el diseño visual, cuidado y moderno.

Nueve iniciativas forman parte del stand 30: Adriana Almada, Ediciones de la URA, El Ojo Salvaje, El Tereré, Fotosíntesis, el Museo del Barro, Piquete, Tercermundo y Yuki Cómics. En este puesto se pueden encontrar desde libros de arte, fotografía y diseño tipográfico, hasta plaquetas, poemarios y cómics.

Los precios son variados. Lo más caro que está a la vista es Imágenes guaraní-jesuíticas, de Bodizar Darko Sustersic, que cuesta G. 200.000. Gratis el lector puede llevar El tereré, una revista cultural que llega del Alto Paraná.

LA UNIÓN HACE LA FUERZA. “La Feria es más bien comercial y las editoriales chicas no tenemos una capacidad comercial. De hecho, algunas de las iniciativas son asociaciones sin fines de lucro, entonces decidimos operar juntas para adquirir cierta visibilidad”, dice Lia Colombino, responsable de Ediciones de la URA, una de las nueve expositoras del stand 30.

“Nuestros libros son diseñados, cuidados y tienen una estética. Sea barato o caro, el material tiene no sólo buen contenido, sino que está visualmente a la altura de su contenido, algo que en Paraguay muchas veces no se cuida”, puntualiza Colombino.

PARA TODO PÚBLICO. La Feria del Libro está abierta de 9 a 21. Hoy, además, habrá una función de títeres a las 16; presentaciones de ballet, desde las 18; conferencias y talleres.

DIVERSIDAD CULTURAL

El stand 30 reúne a editoriales independientes, museos, escritores y proyectos culturales.

Adriana Almada: Editora de poesía y promotora de otros de proyectos culturales.

Ediciones de la URA: Colectivo que publica desde el 2000.

El Ojo Salvaje: Colectivo que organiza el Mes de la Fotografía en Paraguay.

El tereré: Revista de Minga Guazú, que se reivindica como un espacio de expresión cultural.

Fotosíntesis: Editorial de fotografía que difunde la revista Jasy Kañy.

Museo del Barro: Además de la tarea museográfica, tiene una editorial.

Piquete: Editorial de cultura pop.

Tercermundo: Espacio de diseño que edita poesías.

Yuki Cómics: Tienda de cómics.

Fuente: http://www.ultimahora.com/notas/432848-Stand-30,-un-tesoro-escondido