Juegos de poder – Margaret Atwood

no es la costa sino un acuario
lleno de agua estancada y algas
calientes
               el cristal empañado
con polvo y algas
                           una bandeja
con los restos de la cena
hedores de salados animales muertos y restos de mariscos
el calor del sol entra por una
rejilla                      no hay brisa
te desparramas en
                             la cama como una estrella de mar
abandonada
                      eres del color
de la arena
                   en mi espalda
tu mano flota en mi vientre
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toda tu espalda es
áspera como la lengua de un gato /  te acaricio
ligeramente y te estremeces
te agarrotas, reprimes
incluso el contorno
de tu piel / el placer es lo que
tomas pero no quieres aceptar.
creéme, permíteme
tocarte
suavemente, ésta puede ser la última
vez / tus ojos cerrados chocan
contra mis dedos
deslizo mi mano por
tu cuello, parando en tu pulso
tú te apartas
hay algo en tu garganta que quiere
salir y tú no lo permites.
Margaret Atwood, Juegos de Poder, Hiperión, Madrid, 2000.
Regalado por mi padre de algún viaje (aunque nunca se sabe con mi padre; para él un libro si no se lee tiene que estar en manos de otra persona, así que pudo sencillamente haberlo prestado de alguien que nunca más lo vio de nuevo; así tuve que devolver varios libros supuestamente “regalados”, lo mismo con los libros que le he regalado yo, sé que después de ser leído por él, pasarán irremediablemente a otra persona, tenga o no dedicatoria, debe ser el único lector empedernido que no tiene una biblioteca).
Con este libro tengo una relación extraña. Me gusta y no me gusta, lo leo y lo dejo de leer. Y eso me interesa.