A la víbora de la mar – Rubén Bareiro Saguier

IMPRESIÓN

Desde lo alto de la loma veía volar un pájaro.

Una nube se me metió en los ojos,

mis ojos que lluevan.

INFANCIA

El tren y el viento pasan debajo de tus ojos.

El río por dentro.

PAÍS MEDITERRÁNEO

Más ancho que el río sin orillas,

el mar es un recuerdo punzante.

BIOGRAFÍA

Y cuando llegue al corazón de la cebolla

no me quedará sino la humedad en los ojos.

Este libro estuvo conmigo desde no sé cuándo. En la casa materna del barrio San Roque se encontraba en unos estantes en forma de cubos. Me gustaba ese libro aunque no entendiera mucho de sus condesados versos. Me gustaba también el título, que invitaba a jugar. Lo había leído temprano, y aunque no ingresé allí del todo, intuí algo más. Lo leí y releí en varios momentos,  y siempre me dio algo distinto.

El nombre de Rubén se había repetido en conversaciones del entorno varias veces. La revista Alcor, de la cual el viejo había sido colaborador, era dirigida por él. Yo nací mucho después de todo eso, cuando él ya vivía en París. Lo conocí mucho después, cuando volvió al Paraguay. Ese señor delicado en sus palabras me había sacado a jugar sin saberlo, a la víbora de la mar.

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