Viaje a Poetry Parnassus

Viajé a Londres el 26 de junio, tan solo unos días después de la asunción de la idiotez en Paraguay.

Me habían invitado en enero de este año a participar de un festival que llevaba el no tan feliz nombre de Poetry Parnassus. Recibí la invitación de Anna Selby, la entusiasta coordinadora del evento en el Southbank Centre. Era una persona por cada país representado en los Juegos Olímpicos. No me atraía demasiado esta cuestión. Me atrajo menos cuando cercano ya el viaje, Inglaterra decide abrir de nuevo su embajada en Paraguay, cosa extraña ya que la decisión fue tomada ni bien se cocinó el juicio político a Lugo.

Así que entre el sabor de ese golpe y la incertidumbre de país, tomé el avión. Era una oportunidad de conocer otras cosas, eso lo sabía. Sin importar demasiado la naturaleza de los encuentros, siempre se encuentra una con cosas interesantes, conoce gente nueva, alguna cosita aprendida se trae.

Demás está decir que no pude deshacerme de todo lo que habíamos vivido en esos días. Pucha que dolía cada vez que los tipos estos votaban por ese golpe a la democracia se llenaban la boca con la consabida frase: “Por la condena”.

Pero bueno, llegué a Londres, después de plazas, TV pública, Resistir el Presente y lanzamiento de Xiru de Damián Cabrera. Y me encuentro en la puerta del hotel con Gioconda Belli quien me dice: “De Paraguay, ¡uff!”. Sí, de Paraguay: UFF.

Había ya sucedido aquello del bombardeo poético. Mi avión llegó después.

Rain of Poems over London / Bombardeo de poemas sobre Londres from Casagrande on Vimeo.

Cargada de las instrucciones: cómo llegar al Southbank, con quién hablar, retirar pulsera (de esas que te ponen aquí en algunas fiestas para dejarte entrar), ir a la biblioteca, retirar un ejemplar de la antología, grabar el poema publicado, escribir en papel reciclado de fibras de todas partes del mundo; llegué a la zona de encuentro del festival.

Durante los días que duró el festival conocí gente nueva y me encontré con otras personas con las que ya me había cruzado. Firmamos un documento rectado por Chiqui Vicioso que declara su preocupación por el golpe en Paraguay.

Fueron días en los que leímos, escuchamos, charlamos y fuimos intercambiando textos.

Participé en dos mesas, una de lectura y otra de debate. Siempre es una lástima que a pesar de que se cuide  mucho ese aspecto, se vuelvan a reproducir estereotipos con respecto a Latinoamérica. Siempre me enoja el hecho de que se asocie esta parte del continente solo con los clichés de siempre. Ya lo dije en la mesa redonda, para ser mujer y latinoamericana hay que tener un loro en un hombro y una palmera detrás (esa afirmación causó bastante risa, la verdad).

Luego de este post, elegiré algún texto de las personas cuya obra fue interesante de conocer o de volver a escuchar, y los iré poniendo sin mucho orden. Debo agradecer, sobre todo, a Alejandra del Río, extraordinaria compañera en este extraño viaje.

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