Compensaciones

Sobre Palabras y poros en la piel, conversaciones entre Ticio Escobar y Kevin Power

Lia Colombino

Una entrevista supone el diálogo. Pero no solo eso. Supone también lo que la palabra esconde en su significado: entrever, vislumbrar. Kevin Power entrevió algo en la palabra de Ticio Escobar. En la que comparte espacio con el poro, esa piel que la contiene, esa piel que la dice, para quedar exudada. Dicha.

La buena entrevista supone cierto conocimiento del entrevistado. No está allí el entrevistador solo para escuchar lo que nunca oyó; todo lo contrario. Power está allí para hacer comparecer a Escobar ante su propia palabra exudada. Ante su pensamiento y sus obsesiones teóricas. Ante su propia caja de herramientas.

Ticio Escobar, ante las preguntas o cuestiones que expone Power, va recorriendo mucho de su pensamiento y su trayectoria. Su militancia en los años duros de la dictadura, su trabajo desde la sociedad civil y en políticas públicas[1].

En el ámbito del pensamiento, este libro se podría pensar como una introducción a las cuestiones que Escobar trabaja, a esa caja de herramientas.  Entre los múltiples intereses de Escobar, comentaré dos: el de la discusión sobre la modernidad y el reconocimiento de un arte popular e indígena.

Desde su libro Una interpretación de las artes visuales en el Paraguay, Escobar piensa en la modernidad como una instancia que en algunos espacios y tiempos se da de manera descalzada, descentrada. Y no solo lo señala, sino que trabaja desde allí. Su interés por anacronismos, desplazamientos y reveses hace que su interpretación del arte ponga en escena prácticas que interrumpen la historia del arte occidental, además de la posibilidad de leer la modernidad desde ese desfasaje que impone la historia local. Esta posibilidad y esta interrupción, le permitieron a Escobar dar vuelta el signo. En vez de pensar la modernidad local en situación de falta, la dotó de sentido propio.

Por otro lado, el reconocimiento de un arte popular e indígena, cruza gran parte de su pensamiento y sus prácticas. Este pensamiento se condensa tanto en el libro El mito del arte y el mito del pueblo como en La Belleza de los otros y luego desemboca en El arte fuera de sí. Consolida un pensamiento que equipara lo popular e indígena y, así, asienta una equivalencia. Se trata de una intervención que sentó las bases de una discusión más acabada sobre esas modernidades otras y también sobre lo erudito y lo popular, no como propuesta binaria, sino como cuestión que problematiza y define relaciones. El mito…, publicado en 1987, reúne, en registro escritural, la vocación del Museo del Barro. Se sale de la teoría del arte para adentrarse en la teoría de lo cultural y sus implicancias políticas: las disputas por el control hegemónico del capital simbólico de un territorio devenido nación. En este sentido, El Mito… adquirió significancia pública mucho después, aunque al interior del proyecto que le dio cobijo: el Museo del Barro, significó la atadura de la praxis, el fundamento teórico que amarrara cuestiones que iban paralelas al hacer. Y logró algo que no era para nada despreciable en el ámbito local en el cual se leyó, repolitizar la crítica, poniendo en tensión lo estético con lo ideológico. Y lo sigue haciendo, esto a pesar de su poca aceptación en instituciones locales (aunque esto está a punto de cambiar).

Paraguay es un país duro de ser vivido, dice en la entrevista, Ticio Escobar. Pero luego, él mismo dice: “tiene como contrapartida, como compensación a veces, la fuerza de sus culturas diversas”. Habla de esas culturas que él mismo miró y miró, y cuya fuerza lo atravesaría ya para siempre, al punto de no poder ver sino intersectado por la diferencia.

Yo agregaría algo, Paraguay es un país duro de ser vivido, pero tiene como contrapartida, a veces, alguna voz potente y certera, algún texto que con su cuerpo desborda su particular poética y nos devuelve un territorio posible en el cual inscribirnos como comunidad. Una de esas voces es la de Ticio Escobar y, su texto, una de las grandes compensaciones de vivir en este Paraguay duro.

Texto publicado en Correo Semanal, Diario Ultima Hora, sábado 19 de enero de 2013.


[1] Habiendo sido autor de la Ley Nacional de Cultura 3051/06, además de haber ocupado recientemente la cartera de la SNC.

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