La gata de mi padre

Esta soy yo. Esta es la gata de mi padre. Ella llegó a Arasape, la casa de Aregua, el año pasado, justito después del golpe. Vino de la casa de al lado, para quedarse. Mi padre decía que se había enamorado de su bastón. Dale que dale la gata frotándose con el bastón de mi padre.

La gata de mi padre se llama Bartola. Adivinen porqué. Mi padre, cuando no podía hacer nada con su realidad, empezaba a aplicar estrategias como ésta. Tratar de aventar la tragedia a partir de una operación irónica, esa era su especialidad.

La gata de mi padre es cariñosa cuando quiere y a veces arisca. Sabe jugar fuerte y caza pajaritos y apere’a con gusto y pericia.

La gata de mi padre es negra. De ese negro que no se sabe si ya es azul de tan negro. ¿Será también así el futuro?

lia bartola

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