Domingo 3 de Mayo – Desde Campo del Cielo a Roque Sáenz Peña

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Eduardo Spiaggi, dando una charla en Avia Terai, Argentina – Foto: Agustina Pérez Rial

 

Empezamos el domingo 3.

Esta iría a ser la despedida, pero nos invitan al cumpleaños número 108 de Pedro Valquinta. Es tradición pasar a saludar, presentar nuestros respetos.

Así lo hacemos.

La casa de Don Valquinta queda al lado de la de su nieto, que con su familia cuida de él hace años.

Pide hablar con un paraguayo, Seba Peña le contesta. Pedro Valquinta ya no ve y apenas oye, pero habla. Le dice a Seba que le disculpemos, que el sueldo no le alcanza para ofrecernos un asado.

Nos quedamos solo un rato pero en la casa ya está en marcha la comida que se cuece en grandes ollas, y hay torta de cumpleaños.

Llegamos a Roque Saénz Peña, donde nos espera el almuerzo en el hotel. Un hotel desmedido, extraño para la ciudad.

Vamos al encuentro de María del Carmen Seveso (integrante de la Red de Salud Popular Ramón Castillo), quien nos acompaña a Avia Terai. En el camino nos explica qué hace la empresa Genética Mandiyú, un brazo ejecutor de Monsanto.

En Avia Terai nos espera una sala llena de personas que quieren escuchar a María del Carmen y a Eduardo Spiaggi, viajero rosarino y especialista en agroecología.

La charla tira datos sobre el glifosato, sus efectos sobre las comunidades aledañas y sus propios cultivos, sobre la salud de estas comunidades. La problemática con la fórmula que se aplica para el cultivo de transgénicos es algo que me llama la atención. La educación, esa que se mueve a partir de “capacidades”, la que ahora se toma en cuenta en nuestros sistemas educativos, se basa en eso, en ser capaces. El problema pasa cuando los que definen la capacidad son empresas como Monsanto. La capacidad aquí se reduce a aplicar la fórmula que se necesita para plantar, por ejemplo, soja: “Tomás estas semillas, fumigás cada equis tiempo con estos ‘fertilizantes’, o con estos venenos, y ya”. Las semillas transgénicas no es que sean más productivas, es que dan menos trabajo. Al tipo que entrega esas recetas, también le facilita el trabajo. Y el costo a pagar es altísimo. Cuando el trabajo se vuelve fácil, hay que desconfiar, es como la limosna grande.

Se pregunta bastante sobre leyes, posibilidades. Se habla sobre el cáncer, polémica reciente en Paraguay, también.

Dice María del Carmen: “Ahora hasta las vacas son transgénicas, comen sorgo modificado”.  Una divinura de mundo, digo yo.

La charla con Spiaggi es sobre todo de esas posibilidades. Las alternativas a este modelo.

Volvemos al hotel extraño y cenamos. La gente conversa. Tomamos un poco de vino. En la mesa que me toca se conversa y se ríe.

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