El viaje escrito – La letra, cinco días después

Escribo ahora bajo un cielo de aves. Después de cinco días a la carrera hemos tenido tiempo de sentarnos a ordenar la cabeza y el cuerpo. Cimentar lo hablado y lo aprendido, además de lo que se siente en la … Sigue leyendo

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Hacia Asunción

Rico ceviche de boga y brindis en cubierta. Rico ceviche, che, diríamos todos relamidos. Ignacio y Emi habían comprado la boga en Pilar y la habían hecho a la mañana.

Luego asadacho jefe, como diríamos algunos. Un domingo anterior habíamos avistado la parrilla que tenía la tripulación y que se estaba usando para el asado que no comeríamos nosotros. Así que Pablo A., armado con sus mejores armas para convencer, lo hizo para que tuviéramos nuestro asado también.

Íbamos a llegar tempranísimo a Asunción, así que por esas cosas que no se comprenden, por primera vez el barco tuvo que atrasar su llegada. Teníamos que llegar a la mañana, cuando el equipo de tierra de Canal Encuentro pudiera filmar algo.

El día transcurrió. Siguieron charlas, como siempre. Había sí una mezcla de emociones. Cosa rara.

Quería ver la llegada a Asunción. Como siempre fuimos a cubierta después de la cena. Ya se notaba la llegada a sectores más urbanizados, el olor delataba la ciudad.

El gin tonic corrió de la mano de Facundo y Eugenio.

A lo lejos el Cerro Lambaré. Quedamos allí esperando el amanecer. Se adivinaban siluetas.

Yo todavía tenía que hacer mi valija, ordenar cosas. Ya me temía que no dormiría nada, dormí casi nada. Salí de mi camarote cuando se podía ver algo.

Ya algunos, los de siempre, estaban arriba. Fuimos viendo la llegada a Asunción. Los molinos, Ita Pyta Punta (no la veía desde el río hace no sé cuánto tiempo), la bahía, el puerto. Allí la sorpresa: Claudia y Félix esperándonos. Ana saludaba desde el muelle, corría.

Cerro Lambaré

Ita Pyta Punta

Puerto de Asunción

Capaz La Paz I *

Vamos ahora hacia La Paz.

Anoche, antes de salir, nos avisaron que un helicóptero de Señal Santa Fe vendría a sobrevolar el barco. Recordé un grabado de El Centinela llamado “Cara feia al enemigo”. Fui hasta la nutrida biblioteca del barco, lo hice correr y causó furor!

Ahora estamos todos en cubierta, el sonido del helicóptero se ha hecho sentir. Nos apuntan con cámaras. Tengo la sensación de que escucharemos Wagner y sus Valquirias y la consabida frase: “Me gusta el olor del napalm por la mañana” (aunque las escenas no coincidan).

* Debo dar crédito por tan pensado título a un grupo de expedicionarios en cubierta que una noche nos encontramos divertidos y creamos algunos slogans para los lugares por donde pasábamos. Capaz La Paz no es el más feliz, pero dio que hablar. Si mal no recuerdo, el grupo estaba conformado por Pablo V., Pablo A. y la que suscribe.