Documentos

Cuando salimos de Formosa, debemos hacer migraciones. Recién en Asunción deberemos hacer la entrada al Paraguay (en Pilar, fue solo una escala). Lo que dure el tramo estaremos en ningún lado.

Pasaremos la noche sin asentamiento en país alguno: Ya se prefigura un nuevo país, el que conformamos en ese tramo. Algunos ya lo llamen el Paranara’angaland, con Pere hemos pensado una moneda, le pedí que fuera plegable; él ya le dotó de nombre: el Convivio.

Los chistes al respecto de este no-país esconden pequeñas críticas a esos límites que en realidad son fronteras permeables y poco definidas. Esos niños que cruzan desde Alberdi a Formosa para ir a la escuela ¿sabrán de límites? Límites, ¿qué límites?

Navegando hacia Goya I

El cielo muestra trazos de vendaval. El capitán ha decidido echar amarras. Pere, el dueño de las frases ingeniosas, exclama: “El Capitán ha elegido este lugar para morir”. Yo recuerdo aquel boliviano que, en el bus que me llevaba desde Villazón a La Paz (en Bolivia, claro), y ante la posibilidad de no salir ilesos a propósito de una rueda pinchada, rota, o lo que sea, también exclamó: “A este paso, todos vamos a morir”. Sentada en el asiento número veintitantos, recuerdo haber esbozado una sonrisa que compartí con mi compañero de viaje.
Ante la frase de Pere, hoy la cosa va de carcajada.
Agregamos con Pere el gran imaginario caníbal que llevamos atesorado. Hablamos de posibles conversiones, dada la zona que estamos transitanto.
Me imagino esto: Nos perdemos a causa del vendaval, luego ya no nos encuentran, sólo se salvan unas imágenes del Canal Encuentro en las que se pueden ver ciertas escenas antropofágicas (una especie de Event Horizon fluvial). No paro de reír.